Plano del recorrido

Collado Mediano recibió el estatuto de villa en 1623. En su escudo, bajo el "Ave María" que distingue a las localidades que pertenecieron a la circunscripción de Manzanares, figura La Cobañera, discreto monumento megalítico, piedra angular y emblemática del municipio. Collado Mediano, haciendo honor a su modesto nombre, nunca ha destacado, ni para bien ni para mal, en la feroz competencia que enfrenta a muchos pueblos de la zona en la caza indiscriminada del veraneante chaletero.

Moncho Alpuente
La sierra culta. Diario EL PAIS, 1994

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Collado Mediano
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Collado Mediano

El pueblo de Collado Mediano nos ha ido dejando a través del tiempo una trama urbana y unos valores patrimoniales populares que hacen interesante un recorrido que difícilmente puede ser circular, al ser un núcleo de caserío muy extendido bajo la falda de la sierra del Castillo. Comenzará el itinerario al lado del cementerio viejo, en un pequeño parque que lo rodea junto con la antigua iglesia construida en el siglo XII en un estilo románico tardío, recientemente rehabilitada. Desde allí nos dirigiremos hacia el centro del pueblo pasando por delante de la Casa de Niños hasta la calle de La Solana, dejando a la izquierda unas casas que son ejemplo de la última fase de la arquitectura tradicional, con cubiertas a cuatro aguas en buen estado de conservación.

La calle de La Solana nos mostrará dos ejemplos de arquitectura tradicional antigua. Se trata en ambos casos de la típica casa serrana guadarrameña, con unos tejados muy tendidos que cubren unos paramentos muy pegados al terreno, realizados en piedra mampostera y con ventanas pequeñas. Una casa se sitúa en el número 13 de la calle, mostrando un patio abandonado pero todavía lleno de encanto; la otra queda al fondo, junto a la calle Palencia. Un poco más adelante aparece el potente muro de la iglesia actual (1782), construida en estilo barroco. Para ver la parte anterior correspondiente al pórtico se saldrá a la avenida de Madrid, abandonándola de nuevo con el objeto de seguir transitando las callejas del casco por la calle de las Escuelas. Dos pequeños caserones gemelos llaman aquí la atención, antiguo refugio de un café llamado La Covañera (antes tal palabra se escribía con v), tal como muestran todavía unos rótulos gastados por el paso del tiempo. Por encima de estos caserones quedan otras pequeñas casas que dan una idea de cómo fue el pueblo hace unas cuantas décadas.

Siguiendo hacia el este (calles Audiencia y Ermita) se llega a la plaza Mayor, lugar central donde se sitúa el Ayuntamiento (siglo XVII), construido en piedra y con una tercera planta posteriormente levantada. Desde aquí andaremos, tras cruzar la avenida de Madrid, unos breves pasos hasta la primera bocacalle llamada del Viento. Este singular callejón es una de las más entrañables sorpresas que guarda el casco antiguo, con un tramo retorcido entre muros y un suelo de piedra que nos traslada en el tiempo, aunque sea brevemente, a un Collado rural que más adelante se alarga en las casucas por detrás del bar El Abrevadero.

Saldremos a la avenida de nuevo por la calle de Las Peñas, cruzándola para llegar a una pequeña plaza (plaza del Pozo) recientemente reformada y flanqueada por unas casitas tradicionales. A la izquierda de esta plaza, por la calle de la Fuente, se entra ya en el ensanche de Collado, apareciendo las primeras casas de veraneo, en piedra de sillar y con nombre propio cada una de ellas (Villa Paquita, La Campoa). Después, bajando por la primera calle a la izquierda calle de la Pasa se llega a "el ancla" monumento escultórico en memoria de la Armada erigido en 1972.

Sin salir a la avenida de Madrid nos internaremos definitivamente en el ensanche, con su trama rectilínea proyectándose hacia la estación. El antiguo cine es lo primero que se ve a la derecha siguiendo la calle Real, y hasta llegar al parque se disfrutará de un entorno propio de ciudad jardín, con algunas casas de piedra o de ladrillo resaltado (no plano como ahora) entre árboles decorativos (coníferas, plátanos de sombra) o algunos frutales. Insertos en este entorno urbano, merece la pena desviarse brevemente por la calle Barbarita para encontrarse enfrente la primera casa de veraneo de Collado Mediano llamada Villa Paca, construida en 1898 tras un precioso jardín de entrada. El parque municipal, abundante en plátanos de sombra, ocupa una de las manzanas rectangulares propia de esta trama urbana, con espacio suficiente para acoger un pequeño estanque.

A la estación de tren se llega recorriendo toda esta calle Real. Collado conserva todavía la estación original que ya han perdido núcleos como Villalba o Torrelodones, acogida en un caserón de amplios vanos con una fachada en piedra de sillarejo y mortero encalado que le otorga un aspecto resplandeciente. En el entorno de la estación también queda un ejemplo de la llamada de arquitectura ferroviaria (4), una casa con muros de piedra pero con recercos y otros elementos decorativos en ladrillo. La encontraremos en la calle Francisco Pacheco n 1, justo antes del bar de la estación.

Desde la estación de tren se puede completar la ruta prosiguiendo por la calle María Cristina, erigiéndose por su flanco derecho algunas mansiones de los cuales al menos una ha sido desmantelada a causa de los típicos procesos especulativos que densifican el suelo urbano. La calle de María Cristina acaba perdiéndose en pleno campo, convirtiéndose en un camino que desaparece cerca del túnel del tren.

Es posible volver al casco antiguo por un trayecto distinto al realizado que evite además la larga travesía del pueblo, desagradable de recorrer debido al intenso tráfico. Para ello hay que salir hacia una colonia antigua con cierto interés patrimonial (el barrio del Ramiro) cruzando (como en la ruta 3) las vías frente a la calle del Túnel para bajar después hasta el límite oeste del casco del pueblo, donde se encuentra, como si fuera un espolón de proa de este casco, una de las construcciones más carismáticas del pueblo: un caserón de arquitectura regionalista con elementos decorativos neobarrocos conocido como la Villa Torre.

El barrio del Ramiro se sitúa al otro lado de la carretera (entrando por la calle Machichaco), una pequeña colonia originalmente de casas de piedra construida en los años 20 y 30 que tiene su salida por la calle del mismo nombre. Desde el cruce de ésta con la carretera baja la calle Postigo, al final de la cual aparece Montegolf, un buen ejemplo de cómo una urbanización no tradicional puede tener también un valor paisajístico notable. Atravesando esta urbanización se llegará finalmente, por cualquier calle de subida, hasta el centro del pueblo.

Datos Útiles

Longitud: 4,4 km
Desnivel: Inapreciable
Bicicleta: Hay que bajarse por tramos de dirección prohibida
Tipo de ruta: Lineal
 

 

Según referencias escritas, el Collado Mediano primitivo constaba de dos núcleos que confluían en la iglesia. Tal conjunto se situaba como muchos núcleos serranos en la inflexión de la ladera con el valle, para aprovechar los manantiales que bajaban de la sierra y tener al alcance los distintos usos que podía otorgar el suelo: leña del monte y terrenos agrícolas. Su situación en una vertiente sur tampoco es casual, los rigores del clima en el Sistema Central suelen situar a los pueblos en zonas de solana (Becerril, Cercedilla, Manzanares El Real, o incluso El Espinar, en el lado segoviano de la Sierra).

La panorámica del pueblo, fácilmente abarcable desde los alrededores, muestra un caserío muy renovado con respecto a décadas anteriores, pero sin poseer todavía esa compacta uniformidad propia de otros núcleos de la zona más cercanos a Madrid. La trama urbana aparece en muchas partes salpicada de elementos vegetales que otorgan al núcleo una cierta inserción en el variado paisaje natural que le rodea, formado por prados, dehesas cercadas, monte con pinar y soto junto al pequeño arroyo de Los Linos. La vista contraria desde el propio pueblo, aunque ofrece en algunos lugares abiertos una admirable panorámica continua de las dehesas de encina y fresno que se expanden hasta El Escorial, se ve impactada por una gran cantera con vertidos y, en menor medida, por nuevas urbanizaciones situadas junto a la carretera.

En cuanto al paisaje urbano interior, destaca la travesía como eje vital de comunicación del pueblo, la cual deja al norte una trama continua y consolidada de gran parte del casco antiguo y del barrio de la estación, mientras que al sur quedan desgajadas urbanizaciones aisladas entre sí. Esto se debe a que las construidas en los últimos años 60 y 70 se hicieron con un modelo de "fondo de saco", muy segregacionista, al contrario que las colonias anteriores, incluidas o complementarias con el casco antiguo, cuyos "veraneantes" también se mezclaban con los paisanos en vez de visitar el club o la piscina de la urbanización.

La tipología de estos barrios y urbanizaciones al sur de la travesía es también muy distinta. En el barrio del Ramiro y La Dehesa, construidos entre los años 20 y 30, abunda la piedra tanto en las casas como en otros elementos: vallas o algunos pozos de singular belleza. En Montegolf llama la atención el tratamiento típicamente inglés de amplios espacios ajardinados que conectan con la parte trasera de las casas, construidas y conjugadas en tres modelos distintos. El resto de las urbanizaciones, también con diferencias entre sí, se mostrarán en general anodinas con respecto a la anterior.


Plano del recorrido

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Panorámica de la Sierra del Castillo