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![]() Collado Mediano Hombre y naturaleza a través del tiempo |
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Una parte de la propiedad de la tierra consistía en grandes señoríos. Dentro de ellos se mantenían algunos pequeños propietarios. El trigo era el principal producto agrícola y estaba dedicado a la alimentación humana. La oveja era la base de la explotación ganadera. El tipo merino fue importada a la península y cruzada con la propia de aquí conocida como churra. A lo largo de siglos de selección se consiguió una merina que proporcionaba una lana larga blanca y fina, muy apreciada en toda Europa, a donde se exportaba en grandes cantidades, mediante un monopolio protegido por la prohibición de sacar ninguna oveja de Castilla. Todas las cabezas estaban censadas.
La Mesta Todo estaba regulado en el negocio de la lana. Las asambleas de ganaderos se reunían al menos tres veces al año. A estas asambleas podían asistir los ganaderos que poseyeran al menos 50 ovejas. Al final de la Edad Media esas reuniones dieron lugar al Real Concejo de la Mesta. Los principales asuntos que trataban eran: la contratación de pastores, el uso de cañadas, el reparto del ganado extraviado (ganado mostrenco), mercado de lana, pleitos con los agricultores en defensa de los intereses ganaderos y la aplicación de las leyes ganaderas, tanto las acordadas entre ellos como las de procedencia real. Después de esquilar a las ovejas en primavera, se lavaba la lana y se llevaba hacia los puertos del norte para exportarla a los países europeos. Segovia era un importante punto de lavaderos y Burgos el centro comercial de la explotación desde el siglo XIII. Nuestra zona serrana estaba situada en un paso obligado para pastores y comerciantes. Otros rebaños, al menos tan numerosos como las merinas, eran los llamados "estantes", por no trasladarse de unas regiones a otras, formados por churras y otros tipos de cruces diversos, productores de carne y leche. Hacia la mitad del siglo XVI se alcanzó el máximo apogeo de los rebaños merinos, llegando a sobrepasar los tres millones de cabezas. La ganadería sin embargo solamente constituía un 15% de la renta de Castilla, contabilizando tanto el ganado trashumante como el estante.
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